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Una Voz Buddhista para Europa

La ‘European Buddhist Union’ (Unión Buddhista Europea – EBU) es la asociación que da cobertura a uniones nacionales buddhistas y organizaciones buddhistas en Europa.

Buddha

La EBU fue fundada en 1975 en Londres. Estamos abiertos a todas las escuelas y tradiciones del Buddhismo en Europa que deseen unirse a nosotros sobre la base de las enseñanzas buddhistas para trabajar juntos en la amistad espiritual y el respeto a la diversidad.(*)

En 2008 la EBU obtuvo el estatus oficial de participación en el Consejo de Europa en Estrasburgo.

Nuestra misión

Nuestra misión es la de facilitar el intercambio internacional y promover la amistad espiritual entre los buddhistas de Europa, apoyar la acción social y las ideas motivadas por los valores buddhistas, así como amplificar la voz del Buddhismo en Europa y en todo el mundo.

Nuestra visión

Tenemos la visión de una fraternidad buddhista europea que lleve las ideas y principios buddhistas a la sociedad europea. Deseamos que la voz del Buddhismo ayude a crear un mundo que se guíe por la sabiduría y la compasión, la felicidad y el bienestar de todos.

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HISTORIA DE LA EBU

La EBU fue fundada en Londres en 1975 por iniciativa del juez Paul Arnold. La primera Asamblea General Anual (AGM) tuvo lugar en París el mismo año. Hacia el final de la Guerra fría tuvieron lugar distintas reuniones a ambos lados del Telón de Acero. En la actualidad hay cerca de 50 organizaciones miembros de 16 países europeos. A lo largo de los años, la EBU ha establecido relaciones con diversas organizaciones europeas e internacionales.

En 2008, la EBU obtuvo el estatus oficial participativo con el Consejo de Europa en Estrasburgo. La EBU participa activamente en la Conferencia de Organizaciones No Gubernamentales Internacionales (INGO) del Consejo de Europa. En junio de 2014, Michel Aguilar (representante de la EBU para el Consejo de Europa) fue elegido presidente del Comité de Derechos Humanos del INGO para un mandato de tres años. El Comité de Derechos Humanos reúne a unas 160 ONGs;  en su agenda, incluye actualmente temas como: la protección de los defensores de los derechos humanos, los medios de comunicación y los derechos humanos, la religión y los derechos humanos, los niños y los derechos humanos, la Carta Social, y los derechos económicos y sociales.

La EBU ha sido parte habitual en el diálogo entre la Unión Europea y los organismos europeos que se ocupan de la religión y las creencias. La EBU es miembro fundador de ENORB, la Red Europea de Religión y Creencias, fundada en Bruselas en 2011. ENORB es una red europea de organizaciones confesionales y no confesionales que quieren luchar contra la discriminación y promover el entendimiento mutuo en el ámbito de la religión y las creencias. ENORB y sus organizaciones miembros promueven y trabajan en el marco de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE.

La EBU es también miembro fundador de la International Buddhist Confederation (2014)

BUDDHISMO EN LA ANTIGUA EUROPA

Hay fuertes indicios de conexiones entre las culturas india y europea en la era pre-socrática (en especial en el Palacio de la Puerta de Todas las Naciones del Primer Imperio persa)(2). En los días del Buddha, las colonias griegas existían en el actual norte de Pakistán y Siddhartha estaba familiarizado con su forma de vida.

Con la creación del imperio helenístico de Alejandro Magno, comenzó una interacción más intensa y permanente entre el Buddhismo y la filosofía griega. Filósofos como Pirrón de Elis y Anaxarco viajaron con Alejandro Magno a la India y el Pirronismo recibió con mucha probabilidad la influencia directa del Buddhismo. El primer europeo del que se tiene conocimiento que fuera ordenado monje buddhista fue un griego llamado Dharmarakshita, de quien se sabe que fue un enviado del emperador indio Ashoka en el siglo III aC.

Desde la época de Alejandro Magno (323 aC) hasta el año 393 de nuestra era (el año en que el emperador Teodosio prohibió cualquier costumbre religiosa no cristiana en el Imperio Romano) existió un gran sentido de conexión entre el sub-continente indio, Persia y Grecia. Durante esos siglos, Europa estaba familiarizada con las enseñanzas buddhistas así como con la presencia de monjes buddhistas. La interacción de la cultura europea y buddhista floreció sobre todo en el Reino greco-indio de Gandhara, en el norte del Pakistán de hoy. El rey griego Menandro (130 aC) se convirtió en un mecenas del Buddhismo, y el Greco-Buddhismo, un sincretismo entre la cultura helenística europea y la cultura buddhista de la India, floreció durante casi ocho siglos.

En el siglo IV, uno de los principales rivales del cristianismo en el Imperio Romano fue el muy popular Maniqueísmo, una religión fundada por el profeta persa Mani. Consideraba que sus revelaciones eran tanto combinación como culminación de las enseñanzas del Buddha, Zoroastro y Jesús. San Agustín, una de las figuras más importantes en el desarrollo del Cristianismo occidental, se convirtió al Cristianismo desde el Maniqueísmo en el año 387 (poco después de que el emperador Teodosio emitiera un decreto de muerte para los maniqueos). El Maniqueísmo sobrevivió en China hasta el siglo XIV.

Debido al ascenso del Cristianismo en el Imperio Romano en el siglo IV y las conquistas islámicas de Persia y la India en el siglo VII, las conexiones que existían en la antigüedad se perdieron en gran parte y el Buddhismo y Europa quedaron separados uno del otro durante muchos siglos. Con las invasiones musulmanas, tanto el Greco-Buddhismo como el Indo-Buddhismo fueron casi totalmente destruidos.

BUDDHISMO EN LA EUROPA MODERNA

Las raíces de una presencia buddhista estable en la Europa moderna(3) datan de finales del XIX y principios del XX.

“Los primeros intentos de los europeos de comprender el Buddhismo no se dieron hasta los siglos XVI y XVII. En gran parte, su estudio fue emprendido por los misioneros jesuitas en Asia. Hasta ese periodo, la palabra “Buddhismo” no existía en Europa. Los viajeros europeos en Asia no habían conseguido comprender que lo que se practicaba en Ceilán, Tailandia, Mongolia, Tíbet, China, Japón y Corea pertenecía a la misma religión. Pensaban que todos estos diferentes aspectos del Buddhismo eran diferentes cultos regionales. No fue hasta finales del siglo XVIII que se reconoció el alcance y la diversidad del Buddhismo. Y tuvimos que esperar hasta mediados del siglo XIX para que surgiera la primera visión académica del Buddhismo. En este caso, la figura clave fue el francés Eugène Burnouf (1801-1852), que fue el primero en proporcionar a los europeos una visión coherente del Buddhismo como filosofía y como forma de vida.

Y entonces, de repente, los europeos se sorprendieron al descubrir que en Asia hubo una figura, el Buddha, comparable en muchos aspectos a Cristo, que precedió a Jesús en varios siglos y cuyas enseñanzas no sólo tuvieron una difusión al menos tan amplia como las de la cristiandad, sino que también parecía encarnar muchas de las virtudes que abrazaban los cristianos. Fue como una suerte de descubrimiento bastante sorprendente. (…) Este brevísimo esbozo de los antecedentes históricos del Buddhismo en Europa nos retrotrae de nuevo a principios del siglo XX, cuando en realidad, como hemos visto, los europeos empezaron a practicar por primera vez el Dharma.”(4)

Actualmente hay alrededor de 3 millones de buddhistas en toda Europa, este y oeste. La única región en el continente europeo donde el Buddhismo es la religión mayoritaria es la República de Kalmukia (en la parte europea de la Federación Rusa). El Buddhismo europeo está hoy creciendo rápidamente y las autoridades políticas de la mayoría de los países europeos han llegado a algún tipo de reconocimiento oficial del Buddhismo.

“No creo estar exagerando al decir que en 1972 era posible haber leído todos los libros populares sobre Buddhismo que existían en inglés. Hoy, por el contrario, uno no puede mantenerse al día con el número de libros de Dharma que se publican todos los meses, por no hablar de la cantidad de nuevo material que aparece casi a diario en Internet. En 40 años, la cantidad y calidad de la información sobre el Buddhismo se ha incrementado enormemente. Los escritores de hoy, muchos de los cuales son conversos occidentales, hablan con una autoridad derivada tanto de su estudios de la tradición buddhista como de su experiencia de primera mano en meditación.”(5)

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS BUDDHISTAS

El Buddhismo tiene unas características que se encuentran por igual en la religión, la filosofía y la ciencia, sin embargo, no puede reducirse a ninguna de ellas. Así, el Buddhismo tiene una posición inusual en el panorama religioso, filosófico y científico europeo.

Al igual que otras religiones, el Buddhismo nos desafía a hacernos algunas de las preguntas existenciales más profundas posibles. Tiene templos, laicos, monjes, monjas, ordenación, rituales y oración; y ofrece meditación y formación espiritual.

Por otro lado, como la filosofía, la metodología buddhista es no-dogmática y sigue el análisis lógico riguroso.

Es empírico y está arraigado en una tradición no-teísta, como la ciencia.

Por lo tanto, el Buddhismo puede arrojar una nueva luz sobre nuestras ideas preconcebidas y las definiciones tradicionales (en particular de la religión), lo que daría lugar a una mejor comprensión intercultural e interdisciplinar.

“Con el tiempo, me he dado cuenta de que la gente suele asociar el Buddhismo y los buddhistas con la paz, la meditación y la no violencia. De hecho, muchos parecen pensar que una túnica granate o azafrán y una sonrisa pacífica son todo lo que necesita para ser buddhista. Yo mismo, como buddhista entusiasta, tengo que estar orgulloso de esta reputación, sobre todo del aspecto no-violento de la misma, lo cual es muy raro en esta época de guerra y violencia, especialmente de violencia religiosa. (…) Sin embargo, como buddhista formado, también me siento un poco descontento cuando el Buddhismo se asocia con nada más allá del vegetarianismo, la no violencia, la paz, y la meditación. (…) Muchas personas piensan erróneamente que el Buddha es el “Dios” del Buddhismo; incluso algunas personas en los países buddhistas comúnmente reconocidos, como Corea, Japón y Bután, tienen este enfoque teísta del Buddha y el Buddhismo. (…) Sin embargo, el propio Buddha señaló que no debemos venerar a una persona, sino la sabiduría que enseña la persona. Del mismo modo, se da por sentado que el renacimiento y el karma son las creencias más esenciales del Buddhismo. Hay otros muchos crasos errores de concepto. (…)

Entonces, ¿qué es lo que te hace ser buddhista? Puedes no haber nacido en un país buddhista o en una familia buddhista, puedes no vestir túnica o no afeitarte la cabeza, puede que comas carne e idolatres a Eminem y a Paris Hilton. Eso no significa que no puedas ser buddhista. Para ser buddhista, debes aceptar que todos los fenómenos compuestos son impermanentes, que todas las emociones son dolor, que las cosas no tienen ninguna de ellas una existencia inherente, y que la iluminación está más allá de los conceptos. No es necesario ser constante y continuamente consciente de estas cuatro verdades, pero ellas deben residir en tu mente. Tú no vas por ahí recordando persistentemente tu propio nombre, pero cuando alguien te lo pregunta, lo recuerdas al instante. No hay duda. Cualquiera que acepte estos cuatro hitos, incluso independientemente de las enseñanzas del Buddha, incluso sin haber oído nunca el nombre del Buddha Shakyamuni, puede considerarse que está en el mismo camino que él. (…) Siddhartha no estaba interesado en tratados académicos ni en teorías científicamente demostrables. Si el mundo era plano o redondo, no le preocupaba. Él tenía una forma diferente de ser práctico. Quería llegar al fondo del sufrimiento. (…) Pero Siddhartha también dijo que sus palabras no debían de asumirse sin análisis.”(6)

REFERENCIAS

(1) Aprobado por la Asamblea General Anual de la EBU, septiembre de 2013

(2) Thomas McEvilley, “The Shape of Ancient Thought”, Allworth Press, Nueva York, 2002

(3) Stephen Batchelor, “The Awakening of the West: The Encounter of Buddhism and Western Culture” (1999, edición de bolsillo de 2011) Una crónica profunda y elegantemente escrita sobre la relación que se desarrolla entre el Buddhismo y la cultura occidental.

(4) Stephen Batchelor. Una Voz Buddhista para Europa, discurso ante la Asamblea General Anual 2010 de la EBU, Hungría, 25 de septiembre de 2010.

(5) Ibid

(6) Dzongsar Jamyang Khyentse, “What makes you not a Buddhist”, Shambala, Boston y Londres, 2007 (de la Introducción)

(*) El uso de los términos “Buddha” y “Buddhismo” responde a una corriente mayoritaria entre las organizaciones buddhistas hispanoparlantes para la recuperación de la transcripción correcta de los términos originales en lengua pali y sánscrito.

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